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Del imperio romano a nuestros días: La historia de la hojalata
El uso de los primeros objetos estañados hechos a base de cobre se remonta a la época del Imperio Romano. Por aquel entonces dichos objetos, que se obtenían frotándolos con una varilla de estaño una vez calentados suficientemente, tenían básicamente un carácter decorativo. El recubrimiento del hierro con estaño, dada la dificultad técnica que representa, sería una operación inédita con éxito hasta el siglo X; dos siglos más tarde, todas las llaves, bisagras y clavos serían de hierro estañado.

Según una descripción de la época " cualquier objeto de hierro al que se le quiera dar un baño de estaño debe pulirse bien antes de cogerlo con la mano e introducirlo en un recipiente que contenga una mezcla de estaño y grasa fundidos para luego, tomándolo con unas tenazas removerlo bien en su seno hasta que quede color blanco".

La hojalata se distingue de los objetos con baño de estaño en que es una chapa plana y muy delgada de hierro o acero, estañada por ambas caras y en que, una vez preparada, se emplea para la fabricación de muy diversos artículos; en los objetos estañados, por el contrario, el baño se aplica una vez estos hayan sido terminados. La primera chapa de hojalata fue producida en Baviera, durante la primera mitad del siglo XIV, cuando la minería y la elaboración del hierro y del estaño eran industrias tradicionales en la región desde hacía más de cien años. A finales del siglo XV se produciría también en Nuremberg y en la región de Amerg, en el Alto Palatinado. Al principio la industria creció lentamente, pero en el siglo XIV los centros de producción se difundieron por Sajonia y Bohemia. Muchos años pasaron y la hojalata continuó desarrollándose y aplicándose en muchos países europeos, como material esencial para la fabricación de artículos del hogar (talleres de hojalatería), hasta que se denominó luego "appertización", consiste en estabilizar los alimentos mediante el calor, dentro de envases herméticos. Con éste descubrimiento el envase de hojalata se impuso muy rápidamente como el recipiente ideal para la aplicación de dichos procesos.

Desde entonces, las industrias de la conserva en todas partes del mundo, constituyen el elemento más esencial para la prosperidad de un país. El éxito logrado para conservar por mucho tiempo los alimentos en un envase de hojalata, permitió desarrollar nuevas tecnologías. Hasta 1930 toda la hojalata se producía por el proceso en caliente (inmersión de la lámina de acero en estaño fundido). Este proceso en caliente dejaba mucho que desear: pérdida de estaño, discontinuidad de la película de estaño aplicada, manejo de estaño fundido, etc; hasta que apareció la hojalata electrolítica, que eliminaba muchos de los defectos y dificultades del proceso por inmersión en caliente. Su incursión fue extraordinaria pero presentaba sin embargo, dificultades en su producción continua. Poco después de la segunda guerra mundial y como consecuencia del éxito logrado como material de empaque para alimentos en situaciones tan difíciles, como fue el suministro de estos para las tropas en contienda, se desarrolló su producción continua. La adquisición del estaño permitió vencer otra barrera, causada por el hecho de que los países más interesados en fabricar hojalata no tenían depósitos de minas de estaño. Luego, por razones económicas en el consumo de éste elemento y por su fabricación continua, la hojalata terminó imponiéndose como material de empaque para alimentos, bebidas, tapas y cierres para envases de vidrio, plástico, fibra, cartón, aluminio, etc.



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